Y entonces, como si me hubiese caído
un ladrillo en la cabeza, como si estuviera tirada sin poder moverme
en una ruta desolada, en plena vía de tren, sin nadie a quién pedir
auxilio, con el tren moviéndose hacia mi a toda velocidad, la
angustia se apodera de mi ser. Es ese mi lugar en el mundo? Es el
único lugar dónde debo estar? No tengo derecho a apelar la decisión
de la jueza, cardióloga, crítica de arte, ministra de cultura, que
decide que mi trabajo no tiene valor estético? Y debo acatar, no
atacar? En ese mundo rige una noción de belleza que no se termina de
definir. La encuentro absurda y se contradice pornográficamente con
la mía, que se basa en la sofisticación de la simpleza, dónde
menos es más. Aquí una persona, para verse bella, debe llenarse de
adornos que no coinciden con mis valores , quedarme entonces,
inmovilizada, con mi percepción distorsoniada por los efectos de los
narcóticos que me inyectan mis secuestradores, y dejar al tren
pasarme por encima. Mejor que me aplaste y no quedarme así,
desesperada, impotente, despojada de todo y todos, esperando la
muerte que más temprano que tarde está llegando. El tren se acerca
y se desvía. Otra vez no tuve suerte.
Me acerco a la ventana, entreabierta y
cerrada con un candado.
Sufro. Dice el arquitecto que se trata
de un trastorno genético incurable. En el vilardebó dijeron que lo
comprueba un examen de sangre. Yo lo googleé. Qué fuente es fiable?
La oral o la escrita? Y les pregunto si me hicieron el examen de
sangre. Otra vez la vía oral es contradictoria. El arquecto Roy me
explica que me lo estoy imaginando. Que no existe ningún test
sanguíneo que confirme mi deformidad mental. No dispongo de datos
empíricos para explicar el móvil de semejantes y alebosas mentiras,
salvo la evidencia de que se pretendía despojarme de mi herencia. A
beneficio de quién? Que lo expliquen los autores de la despiadada
ficción clase z. Me dan caramelos que producen angustia, impotencia,
incompetencia, insomnio. Eso es curar? Curar a quién? Curar de qué
exactamente?
Hoy quiero muchas. Hoy quiero irme de
mi misma. Hundirme en la tumba que nunca tendré y no pensar en
nadie, al menos un par de instantes. Pero no tengo la suerte. Si me
tomo 100 pastillas no duermo más de 6 horas entrecortadas, y cuando
el día de su cumple mi amiga la forence, que manipló a mi tutor
para que me anulara el pasaje que me llevó del aeropuerto
directamente a la cárel porque no estaba en la lista de pasajeros,
me lo volvieron a explicar.
Yo te cuido. Tú me difamas. No te
deseo mal. Sólo que alguien te ayude. Un profesional idóneo, un
arquitecto hace casas. Y tu familia necesita una persona equilibrada,
que se preocupe por su bienestar en lugar de echarles las culpas por
tu frustración, producto de una elección profesional que para mi
gusto, y sólo para mi gusto, es completamente ilógica. Tu hermano
gana más que tú o me equivoco? El dinero no vale nada y dios sos
vos (en tu vida). No es la verdad. Es mi teoría incomprobable.
