Me planteo porqué, uno no puede dejar
de dialogar internamente con ciertas personas con las que mantiene
una relación de tanto cariño. Porqué, a pesar de darte cuenta que
al otro le importás menos que poquito, seguís tratando de exponer
tu punto vista, aunque sea por dentro, construyendo una continuación
imaginaria de un diálogo de sordos que decidiste interrumpir. Mucha
gente no me escucha y no le importa lo que tengo para decir. En
realidad no me escucha nadie y nadie se preocupa por lo que me pasa.
Esto deviene en ganas de desaparecer, que hasta altura ya no sé como
controlo. No me da pa matarme. De alguna manera, mi vida, y el
derecho a exponer mi punto de vista, me siguen pareciendo sagrados.
Cuento con varias pruebas de que no soy
un ser humano. A los humanos les aplica cierta declaración
universal de derechos que a mí, evidentemente no me corresponde.
En los ultimos dos meses formulé
varias denuncias por la supuesta violación de los mismos, pero ni
siquiera recibí respuesta.
Recuperé una historia clínica vieja,
que deja en claro que no presento ninguna patología que justifique
las torturas de las que soy objeto, pero el médico no hace
referencia alguna al hecho de que me haya diagnosticado un
arquitecto. Si, leen bien, un arquitecto.
En cambio, este supuesto doctor, se
afirma en el diagnóstico del arquitecto para atribuirme una
patología que no reconozco para nada. Me robó 15 días más de mi vida, otra vez. Porque evidentemente, para esta sociedad ridícula, mi vida no vale nada.
Yo no inventé ni me imaginé los
gritos de la sra vidal cuando me echaba de su casa una noche de
tormenta con la letra de cambio para comprar el terreno que habito.
Yo no inventé la necesidad de un
habitáculo independiente para no convivir las 24 horas con una madre
posesiva y obsesiva que necesita controlarme todo el tiempo.
Yo no inventé que dormía debajo de su
cama mientras esperabamos que la operaran porque no representaba
riesgo para su vida, aunque la pasara como el traste pobrecita. Si,
me enloquece pero la quiero.
Yo no inventé la rata que cacé
valientemente en la carpintería dónde trabajaba.
Tampoco inventé la muerte de mi primo,
ni sabía, y es obvio que sus hermanos tampoco, que los tres le
dedicamos la misma hermosa samba.
Yo no inventé el virus del corona, ni
la caída de la bolsa, ni la crisis del 2002, ni la operación de mi
hermano.
Pero se me acusa de delirar, por
utilizar alguna que otra metáfora incomprensible para idiotas que
solo piensan en dinero y miden su expectativa de vida por la cantidad
de likes.
Yo no inventé que se opera a mis
espaldas, se difunden datos falsos sobre mi estado de salud y se me
reprime como si fuese peligrosa por un post de fackbook que no lee
nadie.
Yo no domino el mundo. Si lo hiciera no
dejaría que todos los días murieran niños de inanición. Ni
adultos tampoco, ni animales, ni uds los humanos se comerían a los
animales.
Yo no me inventé una enfermedad
mental, lo hizo algún familiar interesado en hacerse con mis bienes
en combinación con varios arquitectos.
Pero eso no le importa a nadie.
Lo único que les importa es hundirme
en la angustia y la miseria mientras ellos viven para sentirse bien
con el número que les dice el banco que valen.
Lo único que recibo de la sociedad
toda es la constante sugerencia de quitarme la vida.
Espero que el día que me muera mis
herederos naturales ni se enteren, que no quede más que obra y que
no pase a dominio público nunca y que no la puedan usar por más que
descubran que era tan importante como el trabajo de cualquier hommo
sappiens
Espero que las cosas nunca vuelvan a
ser como antes
Espero que el mundo, el reparto de
bienes y los valores fundamentales sobre los que se ha asentado el
sistema hasta ahora, se transformen para siempre y reine la
solidaridad, el interés cultural y crítico y el amor por todos los
seres vivos.
Espero vivir para disfrutarlo, aunque
siga sin saber si soy animal, vegetal, o directamente extraterrestre.
Y publico tranquila, total nadie ni sabe que este blog existe, y si
supieran, no perderían su tiempo en leerlo. Tienen que trabajar para
ganar dinero, porque se ve que comen oro.
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