sábado, 18 de abril de 2020

la última vez, por ahora

Me planteo porqué, uno no puede dejar de dialogar internamente con ciertas personas con las que mantiene una relación de tanto cariño. Porqué, a pesar de darte cuenta que al otro le importás menos que poquito, seguís tratando de exponer tu punto vista, aunque sea por dentro, construyendo una continuación imaginaria de un diálogo de sordos que decidiste interrumpir. Mucha gente no me escucha y no le importa lo que tengo para decir. En realidad no me escucha nadie y nadie se preocupa por lo que me pasa. Esto deviene en ganas de desaparecer, que hasta altura ya no sé como controlo. No me da pa matarme. De alguna manera, mi vida, y el derecho a exponer mi punto de vista, me siguen pareciendo sagrados.
Cuento con varias pruebas de que no soy un ser humano. A los humanos les aplica cierta declaración universal de derechos que a mí, evidentemente no me corresponde.
En los ultimos dos meses formulé varias denuncias por la supuesta violación de los mismos, pero ni siquiera recibí respuesta.
Recuperé una historia clínica vieja, que deja en claro que no presento ninguna patología que justifique las torturas de las que soy objeto, pero el médico no hace referencia alguna al hecho de que me haya diagnosticado un arquitecto. Si, leen bien, un arquitecto.
En cambio, este supuesto doctor, se afirma en el diagnóstico del arquitecto para atribuirme una patología que no reconozco para nada. Me robó 15 días más de mi vida, otra vez. Porque evidentemente, para esta sociedad ridícula, mi vida no vale nada.
Yo no inventé ni me imaginé los gritos de la sra vidal cuando me echaba de su casa una noche de tormenta con la letra de cambio para comprar el terreno que habito.
Yo no inventé la necesidad de un habitáculo independiente para no convivir las 24 horas con una madre posesiva y obsesiva que necesita controlarme todo el tiempo.
Yo no inventé que dormía debajo de su cama mientras esperabamos que la operaran porque no representaba riesgo para su vida, aunque la pasara como el traste pobrecita. Si, me enloquece pero la quiero.
Yo no inventé la rata que cacé valientemente en la carpintería dónde trabajaba.
Tampoco inventé la muerte de mi primo, ni sabía, y es obvio que sus hermanos tampoco, que los tres le dedicamos la misma hermosa samba.
Yo no inventé el virus del corona, ni la caída de la bolsa, ni la crisis del 2002, ni la operación de mi hermano.
Pero se me acusa de delirar, por utilizar alguna que otra metáfora incomprensible para idiotas que solo piensan en dinero y miden su expectativa de vida por la cantidad de likes.
Yo no inventé que se opera a mis espaldas, se difunden datos falsos sobre mi estado de salud y se me reprime como si fuese peligrosa por un post de fackbook que no lee nadie.
Yo no domino el mundo. Si lo hiciera no dejaría que todos los días murieran niños de inanición. Ni adultos tampoco, ni animales, ni uds los humanos se comerían a los animales.
Yo no me inventé una enfermedad mental, lo hizo algún familiar interesado en hacerse con mis bienes en combinación con varios arquitectos.
Pero eso no le importa a nadie.
Lo único que les importa es hundirme en la angustia y la miseria mientras ellos viven para sentirse bien con el número que les dice el banco que valen.
Lo único que recibo de la sociedad toda es la constante sugerencia de quitarme la vida.
Espero que el día que me muera mis herederos naturales ni se enteren, que no quede más que obra y que no pase a dominio público nunca y que no la puedan usar por más que descubran que era tan importante como el trabajo de cualquier hommo sappiens
Espero que las cosas nunca vuelvan a ser como antes
Espero que el mundo, el reparto de bienes y los valores fundamentales sobre los que se ha asentado el sistema hasta ahora, se transformen para siempre y reine la solidaridad, el interés cultural y crítico y el amor por todos los seres vivos.
Espero vivir para disfrutarlo, aunque siga sin saber si soy animal, vegetal, o directamente extraterrestre. Y publico tranquila, total nadie ni sabe que este blog existe, y si supieran, no perderían su tiempo en leerlo. Tienen que trabajar para ganar dinero, porque se ve que comen oro.

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