sábado, 19 de septiembre de 2015

La segunda vez

No sé mirar para otro lado, hacerme la boluda, ignorar. O sé, pero no quiero. Las veces que lo intenté salió todo para el culo. Tampoco sé dónde carajo está el límite entre ayudar y molestar, entre apoyar y romper los huevos, entre acariciar y arañar. No puedo parar cuando siento que me necesitan. O que necesitan algo aunque yo no te lo pueda dar. Por que a veces uno quiere algo de una persona que no es necesariamente el algo. A veces uno quiere cariño. Y uno elige quién quiere que lo quiera. Hay, claro, cariños que son automáticos, incondicionales, y a veces eso daña.
No sé hacerme la boluda. O no me gusta. Eso puede ser un problema y también una ventaja. El problema, y si, tenés razón en eso, es que no sé encontrar el límite donde el joder con buena intención me jode a mí, a los demás, que pierdo el foco. Me pierdo de mí.
A veces siento que vale la pena hacer una pausa en aquellos planes. No importan los planes en si. Me chupa un huevo haberlos suspendido. Si tiene que ser, si sigo queriendo, le voy a dar palante con toda la alegría. De una sola estoy segura que voy a seguir queriendo. Que la tierra sea mía. Que la pueda pisar descalza y no halla nylon, ni piedras. Que la casa sea mi casa. Que yo decida.
A veces tampoco entiendo la diferencia entre aconsejar o ser aconsejado y tomar las propias decisiones. Depende de muchas cosas. Depende creo, sobre todo, de si uno está seguro de lo quiere. Gente se ríe de mis sueños y de mis ventanas. Reíte tranquilo. Seguí buscando dónde pichulear un mango más, perdiendo tiempo de vida para pagar cosas que creíste que necesitabas antes de que la vida laboral te diera vuelta la cara. No sé mucho de eso. Tampoco me importa. Sí es cierto, si esta fuese una carta sería para muchas personas. Pero es nomás un mamarracho de los míos. Una de esas cosas que sacar para afuera y que puede que cuelgue en alguno de los blogs. No seria la primera vez.
y....¿dónde mierda quedo yo en todo este bardo? Necesito hacer cosas útiles. Para mí y para los demás. O cosas. No tienen porqué ser útiles para nadie. Sólo ser yo y no quedarme suspendida en el vacío. Y que se rían. Que se rían. Si quieren también que se burlen, después de todo siempre quisimos hacer comedia.