No sé mirar para otro lado, hacerme la
boluda, ignorar. O sé, pero no quiero. Las veces que lo intenté
salió todo para el culo. Tampoco sé dónde carajo está el límite
entre ayudar y molestar, entre apoyar y romper los huevos, entre
acariciar y arañar. No puedo parar cuando siento que me necesitan. O
que necesitan algo aunque yo no te lo pueda dar. Por que a veces uno
quiere algo de una persona que no es necesariamente el algo. A veces
uno quiere cariño. Y uno elige quién quiere que lo quiera. Hay,
claro, cariños que son automáticos, incondicionales, y a veces eso
daña.
No sé hacerme la boluda. O no me
gusta. Eso puede ser un problema y también una ventaja. El problema,
y si, tenés razón en eso, es que no sé encontrar el límite donde
el joder con buena intención me jode a mí, a los demás, que pierdo
el foco. Me pierdo de mí.
A veces siento que vale la pena hacer
una pausa en aquellos planes. No importan los planes en si. Me chupa
un huevo haberlos suspendido. Si tiene que ser, si sigo queriendo, le
voy a dar palante con toda la alegría. De una sola estoy segura que
voy a seguir queriendo. Que la tierra sea mía. Que la pueda pisar
descalza y no halla nylon, ni piedras. Que la casa sea mi casa. Que
yo decida.
A veces tampoco entiendo la diferencia
entre aconsejar o ser aconsejado y tomar las propias decisiones.
Depende de muchas cosas. Depende creo, sobre todo, de si uno está
seguro de lo quiere. Gente se ríe de mis sueños y de mis ventanas.
Reíte tranquilo. Seguí buscando dónde pichulear un mango más,
perdiendo tiempo de vida para pagar cosas que creíste que
necesitabas antes de que la vida laboral te diera vuelta la cara. No
sé mucho de eso. Tampoco me importa. Sí es cierto, si esta fuese
una carta sería para muchas personas. Pero es nomás un mamarracho
de los míos. Una de esas cosas que sacar para afuera y que puede que
cuelgue en alguno de los blogs. No seria la primera vez.
y....¿dónde
mierda quedo yo en todo este bardo? Necesito hacer cosas útiles.
Para mí y para los demás. O cosas. No tienen porqué ser útiles
para nadie. Sólo ser yo y no quedarme suspendida en el vacío. Y que
se rían. Que se rían. Si quieren también que se burlen, después
de todo siempre quisimos hacer comedia.
