lunes, 11 de mayo de 2020

miércoles en el bosque

 Y entonces, como si me hubiese caído un ladrillo en la cabeza, como si estuviera tirada sin poder moverme en una ruta desolada, en plena vía de tren, sin nadie a quién pedir auxilio, con el tren moviéndose hacia mi a toda velocidad, la angustia se apodera de mi ser. Es ese mi lugar en el mundo? Es el único lugar dónde debo estar? No tengo derecho a apelar la decisión de la jueza, cardióloga, crítica de arte, ministra de cultura, que decide que mi trabajo no tiene valor estético? Y debo acatar, no atacar? En ese mundo rige una noción de belleza que no se termina de definir. La encuentro absurda y se contradice pornográficamente con la mía, que se basa en la sofisticación de la simpleza, dónde menos es más. Aquí una persona, para verse bella, debe llenarse de adornos que no coinciden con mis valores , quedarme entonces, inmovilizada, con mi percepción distorsoniada por los efectos de los narcóticos que me inyectan mis secuestradores, y dejar al tren pasarme por encima. Mejor que me aplaste y no quedarme así, desesperada, impotente, despojada de todo y todos, esperando la muerte que más temprano que tarde está llegando. El tren se acerca y se desvía. Otra vez no tuve suerte.
Me acerco a la ventana, entreabierta y cerrada con un candado.
Sufro. Dice el arquitecto que se trata de un trastorno genético incurable. En el vilardebó dijeron que lo comprueba un examen de sangre. Yo lo googleé. Qué fuente es fiable? La oral o la escrita? Y les pregunto si me hicieron el examen de sangre. Otra vez la vía oral es contradictoria. El arquecto Roy me explica que me lo estoy imaginando. Que no existe ningún test sanguíneo que confirme mi deformidad mental. No dispongo de datos empíricos para explicar el móvil de semejantes y alebosas mentiras, salvo la evidencia de que se pretendía despojarme de mi herencia. A beneficio de quién? Que lo expliquen los autores de la despiadada ficción clase z. Me dan caramelos que producen angustia, impotencia, incompetencia, insomnio. Eso es curar? Curar a quién? Curar de qué exactamente?

Hoy quiero muchas. Hoy quiero irme de mi misma. Hundirme en la tumba que nunca tendré y no pensar en nadie, al menos un par de instantes. Pero no tengo la suerte. Si me tomo 100 pastillas no duermo más de 6 horas entrecortadas, y cuando el día de su cumple mi amiga la forence, que manipló a mi tutor para que me anulara el pasaje que me llevó del aeropuerto directamente a la cárel porque no estaba en la lista de pasajeros, me lo volvieron a explicar.

Yo te cuido. Tú me difamas. No te deseo mal. Sólo que alguien te ayude. Un profesional idóneo, un arquitecto hace casas. Y tu familia necesita una persona equilibrada, que se preocupe por su bienestar en lugar de echarles las culpas por tu frustración, producto de una elección profesional que para mi gusto, y sólo para mi gusto, es completamente ilógica. Tu hermano gana más que tú o me equivoco? El dinero no vale nada y dios sos vos (en tu vida). No es la verdad. Es mi teoría incomprobable.

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